La secuencia comenzó con una publicación institucional de Turismo que mostraba una vivienda del casco histórico. La asociación respondió señalando que el propio Ayuntamiento dispone de un informe técnico que relaciona el paso de vehículos pesados y autobuses con vibraciones, microfisuras y deterioro en las calles San José y Mayor.
Después de esa crítica, según manifiesta la asociación, la publicación dejó de estar disponible desde la cuenta afectada y el perfil institucional pasó a aparecer como no accesible. La asociación comprobó que seguía activo desde otras cuentas.
La asociación manifiesta además que también quedó bloqueada la cuenta personal de su presidente, pese a que esa cuenta no había interactuado previamente con el perfil de Turismo. Esto añade una pregunta distinta: cómo fue identificado ese perfil personal y por qué fue incluido en la restricción.
El problema democrático no consiste en que dos perfiles no puedan ver una cuenta de Instagram. Consiste en determinar si un canal institucional, utilizado para difundir turismo, cultura, actividades y servicios públicos, puede excluir selectivamente a una asociación vecinal o a una persona por mantener una crítica lícita al Ayuntamiento.